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El hecho folklórico es dinámico y anónimo, un patrimonio colectivo tradicional que se transmite de generación a generación; el folklore es del pueblo y para el pueblo.
Toda la provincia de Imbabura y especialmente Otavalo es un núcleo enriquecido por múltiples hechos folklóricos; por donde se observe y escuche se encuentran demostraciones de la más variada índole folklórica, algunas pocas han sido recogidas para conocer un fenómeno social interesante, aleccionador e indispensable para el desarrollo comunitario del pueblo.
TAITA IMBABURA, ANDARIEGO Y ROMANTICO
Los pocos que han visto a Taita Manuel Imbabura afirman que es un anciano majestuoso, de piel clara con barba larga y cabellos largos. Viste túnica, gorro azul y, a veces, luce sombrero blanco y botas negras. Aparece y desaparece sin previo aviso, apoyado siempre en una rama de tocte que tiene grabados signos cabalísticos y con la que opera prodigios
Cuando los tiempos eran tempranos y los soles besaban amorosamente la tierra, Manuel se enamoró apasionadamente de Maria Isabel Cotacachi; amaba en ella su altiva corona de rocas y nieves. Se conocieron cuando el varonil Manuel cazaba venados. En cierta ocasión los animales se refugiaron en las nieves de Cotacachi y fue entonces cuando la vio y se rindió a sus pies. El amor correspondido fue intenso y volcánico.
Durante el día el arco iris transportaba sus mensajes románticos y en las noches tormentosas, los rayos fulgurantes se encargaban de transmitir los ardores amorosos de los dos colosos. Tuvieron tres hijos, tres picachos que permanecen junto a la madre, al lado norte de la montaña. Marido y mujer se visitaban todas las noches.
Otra leyenda de la cosmología mítica de la zona cuenta que el Taita es poseedor de todo el volcán que, en sí, es él mismo y que tiene en su interior una hacienda a la que se llega sólo accidentalmente porque abundantes matorrales ocultan la entrada; encontrarla es obra de la casualidad o de la voluntad del Taita. Quienes lo han hecho han descubierto huertas de nabos, de "orejas de conejo" y extensos trigales bien cuidados. En este territorio domina el Taita, señor alto, de rostro blanco y ojos azules, se cubre con poncho, sombrero y botas. No siempre permanece en el interior del volcán, sale a caminar con frecuencia por los senderos del monte y, a veces, llega hasta las calles de Otavalo. Entonces se viste de "natural" y nadie se da cuenta de sus verdaderas personalidades, pero la mágica presencia no logra pasar desapercibida del todo, espíritus susceptibles a lo sobrenatural lo distinguen, y cuando ha pasado comprenden que fue el Taita a quien encontraron y escucharon.Certifican que fue él porque va dejando "presentes" muy especiales, ya que cuando se encuentra en parajes abandonados con muchachas hermosas, las embaraza y los niños nacen con cabello y pestañas albinas y ojos enrojecidos. Son "travesuras" del Taita que no logra dominar su enamoradizo corazón.
ENIGMA Y SEDUCCIÓN EN LAS LAGUNAS
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